"Partiendo hacia algún sitio bueno"

El monstruo que se comía el lenguaje

Innovación social, responsabilidad social corporativa, licencias libres, empresa abierta, software libre, coworking, redes sociales, Social Media, Open Source, larga cola… En los últimos años estos y muchos otros términos han hecho fortuna en los power points de empresas de negocios y blogs de tipos con corbata (perdón ya no dan la dirección de su blog sino su @ de twitter). Una curiosa mezcla en la que conviven términos más o menos vacuos con conceptos importantes que tienen detrás una larga trayectoria de pensamiento y relexión.

A menudo te encuentras al monstruo sonriente, el que devora conceptos, en conferencias hechas ad hoc para el networking ¡como deglute la palabra “libre” y la devuelve adornada entre “generaciones de valor” y “procedures” varios!

Este monstruo ha estudiado concienzudamente la estrategia de Google (quiero decir que sus profes de management les han enseñado el esquema de sus casos de éxito) y saben que -igualito que en sus presentaciones – el secreto del éxito reside en simplificar, dar eslóganes, en definitiva, vaciar de contenido y desgastar el lenguaje. El monstruo que se comía el lenguaje dice “libre”, sonríe y dice “social”, se ajusta el nudo de la corbata y abre las manos en gesto enfático para decir “sostenible”. Y esas palabras, poco a poco, dejan de explicar lo que venían significando.

Aplicaciones, una lógica nada inocente

Estábamos tan entretenidos y maravillados con los brillantes juguetitos que suponen las aplicaciones para los teléfonos de última generación que se nos olvidó pensar en nuestra amada red. Apenas le echábamos cuenta a los periódicos que ofrecían una aplicación para IPhone, Balckberry o Android que nada aportaba a una buena página optimizada para dispositivo movil. Ha tenido que llegar el IPad para darnos una buena colleja y ponernos en alerta.

La arquitectura sobre la que descansa el concepto IPad no es nada inocente: una red de aplicaciones, que nos devuelve a los usuarios al papel pasivo que los grandes grupos de comunicación nunca quisieron que dejáramos de ser. A ello se agarra la prensa en las últimas semanas. El aparato es cerrado hasta la parodia (me refiero a la ausencia de USB de la primera versión), es una revista supervitaminizada, no una herramienta de creación.

La lógica de las aplicaciones nos empobrece: no hay enlaces entre aplicaciones, no hay metabúsqueda y por no haber no hay siquiera interoperatividad entre plataformas. Curiosamente a medida que crece la conectividad movil y se popularizan las tarifas de datos decrece nuestra interconexión, o lo que no se si es peor pero no es bueno, se limita a otros entornos cerrados (a los que accedemos también a través de aplicaciones), a través de Facebook.

Las aplicaciones tienen una razón de ser, y están surgiendo algunas maravillosas que exploran las nuevas posibilidades de la geolocalización, la ubicuidad y por qué no, la no conectividad (nosotros trabajamos meses en una guia de viajes offline). Pero nos devuelven a la era de las carretera como grandes obra de ingeniería, se acabó dibujar rutas en el aire con el dedo para después navegarlas.

Lo anoto para no olvidarlo

¡El conocimiento es poder! ¿Acaso crees que tu pequeña frágil forma -tus
rudimentarias piernas, tus ridículos brazos y manos, tu minúsculo y
arrugado cerebro- puede contener todo ese poder? ¡Por supuesto que no! Tu
raza está estallando en pedazos bajo el impacto de su propio saber. La
forma humana primigenia se está volviendo obsoleta.

Bruce Sterling, Cyrstal Spress, 1990

¿Por tu seguridad?

Du bist Terrorist (You are a Terrorist) english subtitles from alexanderlehmann on Vimeo.

Hay gente que asume la pérdida de libertad y privacidad en aras de una supuesta vida segura y cómoda (ver algunos comentarios de esta entrada). Más allá de debates necesarios sobre prioridades y derechos podemos zanjar de entrada el debate sobre la vídeovigilancia en las ciudades enterándonos de algo que era bastante evidente, que las cámaras ni siquiera son eficaces para reducir la criminalidad. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio del Ministerio del Interior de Gran Bretaña. Muy al hilo de esto me he topado con un vídeo cortito muy interesante al que podéis echar un vistazo un poco más arriba: Tú eres un terrorista

Control y genes

Gilles Deleuze tomó el relevo de Foucault y su teoría sobre las Sociedades disciplinarias para teorizar las Sociedades de control. Las primeras, que habrían sucedido a las Sociedades de soberanía, tendrían su reflejo social en la fábrica, la familia, la escuela, el cuartel, la prisión. Yo añadiría el mismo Estado-nación. Deleuze advierte que tras la Segunda Guerra Mundial este tipo de sociedades están dejando paso a las Sociedades de control, que no se reflejan en espacios cerrados como las anteriores y a las que identifica con la empresa como manera “difusa” de control y el marketing como instrumento de control social. En realidad advertía en su momento que aún estábamos conociendo las nuevas formas de estas sociedades, de las que hoy sabemos un poquito más.

Aunque Deleuze se suicidó en 1995 (la WWW nace con los noventa) ya sabía del peligroso potencial de control de la tecnología.

“Es fácil hacer corresponder a cada sociedad distintos tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes sino porque expresan las formas sociales capaces de crearlas y utilizarlas. Las viejas sociedades de soberanía manejaban máquinas simples, palancas, poleas, relojes; pero las sociedades disciplinarias recientes se equipaban con máquinas energéticas, con el peligro pasivo de la entropía y el peligro activo del sabotaje; las sociedades de control operan sobre máquinas de tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo peligro pasivo es el ruido y el activo la piratería o la introducción de virus.”

Hoy vamos averiguando más sobre los resortes de las Sociedades de control, Jose ha profundizado mucho en ellas en su libro.

Cuando el control convive con nosotros

En los últimos tiempos los mecanismos de control se han ido normalizando entre nuestras prácticas, hasta tal punto que a la mayoría de los comentaristas de este post les parezca razonable que se llene de cámaras de vídeo vigilancia Lavapiés. El miedo a la libertad que dijo aquel otro.

En internet hemos ido cediendo parcelas de intimidad y soberanía en aras de la comodidad, hemos alimentado el monstruo de Google, una monstruo de cara amable que hace muy bien su trabajo, tanto que ha llegado a tener la capacidad de rastrear y procesar la información vital de una gran parte del planeta. Es seguramente momento de ponernos más en guardia de lo que hemos estado hasta ahora: los espacios represivos de los que Foucault nos hablara eran más identificables.

Saben lo que piensas y saben lo que eres…por dentro: la invasión de los ultracuerpos en tu pantalla.

En el último año hemos leído mucho sobre medicina e internet. Hoy mismo, sin ir más lejos, me enteraba de que mi farmacia podría estar mandando a través de la red mis hábitos de consumo a las farmacéuticas, o más bien lo que receta el médico de mi centro de salud. Sus visitadores médicos están también al tanto. También he sabido hoy que hay compañías merodeando por la red para recabar información personal en blogs y redes sociales para ordenar información que pueda interesar a las grandes transnacionales de la salud.

Pero no hay que ir tan lejos, tenemos el enemigo en casa, cada día recibimos nuestra información en el correo de Google, hacemos nuestras búsquedas logeados, le damos las estadísticas de nuestros blogs…y subimos nuestros expedientes médicos a su red. Y más aún, Google está detrás también del floreciente negocio de los estudios genéticos en demanda ¿también la vamos a dar nuestro mapa genético? Nunca deberíamos perder de vista que Google basa su negocio en la publicidad.

La batalla por la privacidad es la batalla contra el control, Google es una institución más de las sociedades de control – como las fábricas lo fueron de otro tipo de sociedad anterior – y son muchas las empresas y administraciones aliadas que le son análogas, no toméis esto como un discurso contra Google … que pretende ir un poquito más allá.

Contradicciones

El debate en la red ahora mismo es sobre twitter. Mentira: los medios han descubierto twitter y lo están ensalzando sin más, y en un puñado de sitios se está debatiendo sobre lo que esto tiene de moda insustancial o positivo. Detrás subyacen debates más profundos como la centralización – descentralización - distribución de la comunicación en internet y como estas distintas arquitecturas informacionales afectan a la libertad con la que se mueve el mensaje.

Desde Las Indias nos recuerdan
algo básico de manual de internet, algo que cualquiera que vaya a un curso de alfabetización informacional de ciberaula de barrio sabe, aquello de la arquitectura de internet para protegerlo de un ataque al nodo central y patatín y patatán. Una comunicación articulada a través de twitter (o facebook) es tan sencilla de abortar…como cargarse el acceso a twitter. Y os recuerdo que además el servicio es famoso por, sin ataques mediante, mostrar a menudo su ballenita. Que se nos cae vaya.

Hace dos años hacíamos un repaso a las posibles utilidades del servicio (o más bien del concepto) y le encontrábamos sentido como manera de reforzar la propia red social, pero no como emisor de información. Es decir, en mi opinión tiene sentido saber que está haciendo un colega o compañero de proyecto en un momento dado, pero no sustituir una reflexión cuidada en el blog por un twitt. Y en cualquier caso un apunte breve en el blog cuesta hacerlo lo mismo que en twitter y la información correrá libremente.

La alternativa entonces parece sencilla, seguir con los blogs pero combinarlo si se quiere con una red propia, tipo RMD u otra alternativa similar. En realidad siempre se podrán sindicar juntas las redes que se quieran.

Pero no es tan sencillo, y no lo es porque la tu no decides en que lugar habla la gente. Quién a estas alturas no ha vivido una experiencia en la que un grupo de amigos comienzan a organizar algo con una conversación en Facebook. Todos tienen los correos de los demás, todos, seguramente, leerán la contestación en el aviso de correo y absurdamente se logearan en Facebook para contestar. Desgraciadamente la gente empieza a pasar más tiempo en Facebook que en internet, y algo similar pasa con twitter, que es minoritario pero reune a la mayoría de la gente que uno conoce acostumbrada a utilizar el miniposteo.

Recuerdo una jornada muy divertida pegado al ordenador y conectadado a twitter. Era el primer debate televisado entre Zapatero y Rajoy y los comentarios de muchos de mis contactos (y ojo, las respuestas que nos cruzábamos, si no no hubiera tenido sentido) también. Me parecía curioso saber además que muchas de las sentencias que pertenecían a mi conversación a cuatro o cinco bandas pertenecían también a otro par de conversaciones de sus contactos. Era divertido. Esto podría suceder igual con miniposteos y un lector de feeds que refrescara rápido que duda cabe ¿pero existe la masa crítica para que esa noche aconteciera eso? Seguramente no. Sería sencillo hacerlo para un grupo, pero se perderían conversaciones cruzadas con otros entornos.

Entonces la trampa es, dicho de manera directa: o ayudamos a hacer crecer la centralización de la red o nos perdemos conversaciones. Supongo que siempre podemos elegir la opción más adecuada en cada momento pero sin duda la contradicción marca.

Cuando la nube centraliza o la teoría del nodo gordo

La nube está de moda, se ha acabado el imperio de la web 2.0, que ya no es cool, que está desgastado y a rey muerto rey puesto. El sucesor de ese término tan vago e impreciso no podía ser más que otra nomenclatura sobre la que discutir. Cuando no se sabe bien qué es algo se discute sobre nomenclatura en vez de sobre ideas. En teoría, y siendo estrictos, el cloud computing tiene que ver con el software online como servicio distribuido en servidores ajenos al dueño de los datos. Google Docs podría ser el paradigma. En la práctica lo estoy viendo utilizado para cualquier servicio online, es fácil leer que tus fotos están en la nube si están en Flickr, o que tus vídeos están en la dichosa nube si están en Vimeo.

Detrás de la metáfora atmosférica, que pretende dar idea de fenómeno distribuido, se esconde sin embargo el viejo peligro de la centralización al que ya nos enfrentábamos con la web 2.0 (sólo ha cambiado la etiqueta en realidad). Leo que el 20 % de los servidores que se compran cada año lo son por gigantes como Microsoft, Google, Yahoo o Amazon. Bonita manera de esconder la marea centralizadora tras una metáfora mentirosa, bonita manera de entender la lógica distribuida de los protocolos de la red: centralizando el hardware y de paso con ello reduciendo los nodos y las posibilidades del efecto red. Parodiando la famosa teoría del punto gordo que usábamos en las clases de dibujo técnico podríamos llamar a esto la “teoría del nodo gordo”.

La Revolución Wikipedia

Cayó en mis manos hace poco La revolución Wikipedia, de Pier Gourdain, y otros autores (alumnos suyos en un master). El título me invitaba a pensar que se trataría de un panfletillo elogioso pero mi sorpresa es que se trata de una crítica a la Enciclopedia colaborativa y pretendidamente una respuesta a la investigación de Nature tantas veces citada según la cual el número de errores de Wikipedia y de la Enciclopedia británica no es demasiado acentuado.

Digo pretendida crítica porque la cosa se queda en una investigación periodística que recoge alguna entrevista y datos tomados de otras fuentes. Pretende refuatar el estudio de Nature por poco riguroso y superficial y se queda en la superficie más aún que dicho estudio.

Pero lo que más me llamó la atención es que la crítica de fondo profundamente elitista, es a favor del argumento de autoridad de la “Academia”, es una crítica sin demasiada profundidad hacia el amateurismo de la cultura y ni siquiera menciona otras respuestas más elaboradas como la que tiene que ver con la construcción de una sola versión oficial de la realidad en un mundo – el de internet y el de la sociedad “tendente” a Sociedad Red- que necesita y puede tener infinitos imaginarios colectivos, perfiles identitarios y culturas documentales.

Un libro que sería necesario si fuera otro libro completamente diferente, nada más que un reportaje periodístico engordado para que se tenga en pie en las librerías.

¿Nativos digitales?

Andaba yo dándole vueltas estos días al concepto de Nativos Digitales, una denominación que se me queda coja por su necesaria adscripción generacional ¿no conocéis personas mayores de sensenta años que tienen una relación con la tecnología mucho más natural que algunos chavales de veinte?

Sin duda la realidad sociológica que contiene el concepto existe pero seguramente la definición no es satisfactoria porque se refiere a varias brechas digitales a la vez.

Por centrarnos. Los tipos de brecha digital según Daniel Pimienta son:

    • Brecha Digital (que identifica con la plasmación virtual de la “brecha social”)
    • Brecha social
    • Brecha paradigmática (que tiene que ver con un cambio de mentalidades)

    Aún otros añadirían otro tipo de brechas como la Brecha de Género o la generacional, en la que estaría contenido el tema de los Nativos Digitales como causa de una brecha. Sin embargo estas brechas pueden darse simultáneamente: uno puede ser pobre y viejo, pero también joven, mujer excluida del acceso a las TICs o vaya usted a saber. Lo que quiero decir es que no todos los chicos jóvenes son Nativos Digitales y que hay Inmigrantes Digitales que se desenvuelven magníficamente en entornos técnicos. Pero existir existen (al margen de que la edad no tenga porque ser el elemento definitorio) y un poco más adelante daré mi opinión acerca de cual es en mi opinión su principal el atributo distintivo

    El concepto de Nativo Digital aparece por primera vez en palabras de Marc Prensky en el ensayo The death of command and control (La muerte del mando y control) de 2004 y se ha hablado mucho de una manera nueva de enfrentarse a la información: capacidad para atender a la vez a muchas fuentes de información que tiene como contrapartida pérdida de la concentración en lecturas largas. Esto es un hecho, la manera de relacionarnos con la información está cambiando nuestra manera de pensar, pero no sólo a los nativos digitales, a todos los que tenemos una relación estrecha con internet

    Nicholas G Carr, asesor de la Enciclopedia Británica narraba recientemente en Is Google making us stupid? como a él mismo el uso prolongado de internet le está dificultando la lectura sostenida de textos, le está dificultando mantener la atención durante mucho tiempo en un solo foco. En un reciente informe sobre hábitos de búsqueda de la University College de Londres en el que se observó el comportamiento frente a páginas de investigación en internet se pudo concluir que también los investigadores hacen una lectura rápida y transversal de los papers. Es decir no es cosa de chavalines nada más.

    Nuestra relación con la información está cambiando, nuestra lectura en un medio hipertextual por fuerza deja de ser lineal. Esto puede tener algún perjuicio en nuestra relación con el estudio que cabe subsanar con un poco de voluntad y adiestramiento. No es nada trágico, sólo son necesarios nuevos rudimentos educativos. Por otro lado el hecho de “liberar espacio” en nuestra memoria tampoco me parece una mala noticia. Yo, en este sentido, estoy orgulloso de ser un cyborg.

    Pero decía más arriba que la nueva ciudadanía digital que emerge (bien sean nativos o inmigrantes), aquellos cuya vida transcurre en el medio digital tanto como en el mundo real con total naturalidad sin que ello suponga un desajuste en el yo ni nada parecido, deben tener una serie de hechos diferenciales.

    En mi opinión el hecho de tener una identidad definida, una fuerte personalidad en internet es síntoma inequívoco de esta condición de ciudadano de la red. Cuando uno vive la red como pisa las calles inevitablemente ha de sentir su propia presencia, él y los demás que con él se relacionan.

    El próximo post de Intrópicos tratará precisamente sobre esto, sobre la identidad y los blogs. No se retiren todavía…aún hay más.

    Lo local y lo global

    Esta semana hemos sabido que cerraba Localia, la red de cadenas locales de PRISA, que vino para comerse ese mercado y ha acabado echando el cierre con más pena que gloria. Las televisiones locales que sobrevivirán (licencias mediante tras el apagón analógico) serán las que estén radicadas más cerca de la gente, en el barrio o en lo local. Es curioso como en un mundo crecientemente globalizado lo local cobra fuerza. Eso mismo debió pensar la editora de The Guardian edición electrónica que cuando tuvo que confeccionar una guía de sitios baratos donde comer en grandes ciudades y eligió para la recomendación de Madrid un pequeño blog de la ciudad. La Cuchara.

    Es una paradoja interesante, las Tecnologías de la Información derriban las barreras geográficas a la vez que dotan a las comunidades más pequeñas (y reales) de herramientas para su desarrollo y definición.

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