El monstruo que se comía el lenguaje
Innovación social, responsabilidad social corporativa, licencias libres, empresa abierta, software libre, coworking, redes sociales, Social Media, Open Source, larga cola… En los últimos años estos y muchos otros términos han hecho fortuna en los power points de empresas de negocios y blogs de tipos con corbata (perdón ya no dan la dirección de su blog sino su @ de twitter). Una curiosa mezcla en la que conviven términos más o menos vacuos con conceptos importantes que tienen detrás una larga trayectoria de pensamiento y relexión.
A menudo te encuentras al monstruo sonriente, el que devora conceptos, en conferencias hechas ad hoc para el networking ¡como deglute la palabra “libre” y la devuelve adornada entre “generaciones de valor” y “procedures” varios!
Este monstruo ha estudiado concienzudamente la estrategia de Google (quiero decir que sus profes de management les han enseñado el esquema de sus casos de éxito) y saben que -igualito que en sus presentaciones – el secreto del éxito reside en simplificar, dar eslóganes, en definitiva, vaciar de contenido y desgastar el lenguaje. El monstruo que se comía el lenguaje dice “libre”, sonríe y dice “social”, se ajusta el nudo de la corbata y abre las manos en gesto enfático para decir “sostenible”. Y esas palabras, poco a poco, dejan de explicar lo que venían significando.
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6 Responses to “El monstruo que se comía el lenguaje”
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clap! clap! clap! clap! clap! clap!
(El nombre del monstruo es… banalidad)
¡Qué grande este post, Luis! ¿Cuándo te harás un hueco para una merecida cañita?
[...] a largo plazo. Tu negocio solo durará mientras no cambie el viento. Es lo que tiene jugar a ser el monstruo que se comía el lenguaje. # ver más [...]
[...] a largo plazo. Tu negocio solo durará mientras no cambie el viento. Es lo que tiene jugar a ser el monstruo que se comía el lenguaje. [...]
Amén
Qué ansiedad me crea este post. No por los individuos que rellenan de nada sus pps (que tienen lo suyo) si no por que sus (de ellos y mucha más gente) acciones destruyen el bien colectivo del lenguaje.
O a lo mejor es sólo que el café estaba adulterado…