Teoría cancamusera para pufos que a muc …
Teoría cancamusera para pufos que a muchos aprovechará, aunque sea tan sólo para coger desprevenido a algún inconsciente (o a alguna entidad sujeta al problema principal-agente en la que el que gasta el dinero no está, realmente, invirtiendo con su dinero): Aardvark fue comprada por Google sin haber fabricado nunca no ya una versión final de su producto, sino siquiera una de desarrollo. El secreto de su éxito (vender por 50 millones de dólares un castillo de humo) fue simular que tenían algo. ¿Estamos vendiendo un sistema de preguntas-respuesta inteligente que puede ayudar a la búsqueda? Pues ponemos a un turco a responder todas las preguntas y ya está. Sólo queda esperar que alguien se lo crea. En ese caso fue Google. Por cosas como ésta cuando uno realmente tiene una idea, le cuesta luego la vida misma sacar la pasta para llevarla a cabo… por culpa de los pufistas profesionales (el señor de Aardvark ha fundado-vendido cuatro empresas en el momento de escribir este post).El monstruo que se comía el lenguaje
Innovación social, responsabilidad social corporativa, licencias libres, empresa abierta, software libre, coworking, redes sociales, Social Media, Open Source, larga cola… En los últimos años estos y muchos otros términos han hecho fortuna en los power points de empresas de negocios y blogs de tipos con corbata (perdón ya no dan la dirección de su blog sino su @ de twitter). Una curiosa mezcla en la que conviven términos más o menos vacuos con conceptos importantes que tienen detrás una larga trayectoria de pensamiento y relexión.
A menudo te encuentras al monstruo sonriente, el que devora conceptos, en conferencias hechas ad hoc para el networking ¡como deglute la palabra “libre” y la devuelve adornada entre “generaciones de valor” y “procedures” varios!
Este monstruo ha estudiado concienzudamente la estrategia de Google (quiero decir que sus profes de management les han enseñado el esquema de sus casos de éxito) y saben que -igualito que en sus presentaciones – el secreto del éxito reside en simplificar, dar eslóganes, en definitiva, vaciar de contenido y desgastar el lenguaje. El monstruo que se comía el lenguaje dice “libre”, sonríe y dice “social”, se ajusta el nudo de la corbata y abre las manos en gesto enfático para decir “sostenible”. Y esas palabras, poco a poco, dejan de explicar lo que venían significando.
Aplicaciones, una lógica nada inocente
Estábamos tan entretenidos y maravillados con los brillantes juguetitos que suponen las aplicaciones para los teléfonos de última generación que se nos olvidó pensar en nuestra amada red. Apenas le echábamos cuenta a los periódicos que ofrecían una aplicación para IPhone, Balckberry o Android que nada aportaba a una buena página optimizada para dispositivo movil. Ha tenido que llegar el IPad para darnos una buena colleja y ponernos en alerta.
La arquitectura sobre la que descansa el concepto IPad no es nada inocente: una red de aplicaciones, que nos devuelve a los usuarios al papel pasivo que los grandes grupos de comunicación nunca quisieron que dejáramos de ser. A ello se agarra la prensa en las últimas semanas. El aparato es cerrado hasta la parodia (me refiero a la ausencia de USB de la primera versión), es una revista supervitaminizada, no una herramienta de creación.
La lógica de las aplicaciones nos empobrece: no hay enlaces entre aplicaciones, no hay metabúsqueda y por no haber no hay siquiera interoperatividad entre plataformas. Curiosamente a medida que crece la conectividad movil y se popularizan las tarifas de datos decrece nuestra interconexión, o lo que no se si es peor pero no es bueno, se limita a otros entornos cerrados (a los que accedemos también a través de aplicaciones), a través de Facebook.
Las aplicaciones tienen una razón de ser, y están surgiendo algunas maravillosas que exploran las nuevas posibilidades de la geolocalización, la ubicuidad y por qué no, la no conectividad (nosotros trabajamos meses en una guia de viajes offline). Pero nos devuelven a la era de las carretera como grandes obra de ingeniería, se acabó dibujar rutas en el aire con el dedo para después navegarlas.
Medios hiperlocales: ensanchando las zonas de infocomunicación
Bueno, después de leer semejante título larguísimo a lo nouvelle cousine lo primero que debería hacer es explicar que entiendo por infocomunicación(porque doy por hecho que ya os enterasteis de que entiendo por hiperlocal). Sin embargo voy a empezar haciendo una explicación muy personal de cómo categorizo yo algunas de las herramientas que utilizo a diario:
- Email: lo utilizo para comunicarme con mi círculo más íntimo o con mis compañeros de los distintos proyectos. Es sobre todo comunicación.
- Twitter: aquí radica mi principal batalla contra el mundo, yo concibo este servicio como una herramienta de comunicación también, pero con un círculo de confianza más amplio que el de mi “peña del email”. Yo tengo Twitter en cerrado y admito como “amigos” a gente con la que al menos haya mantenido contactos anteriores.
- Blogsfera: para mi el blog como herramienta juega un doble papel, como vehículo de reflexión e información de un lado, y como prolongación de mi yo cyborg de otro, como conformador de identidad en la red. Como receptor sin duda recibo información de la blogsfera, de mis feeds, como la mayoría de los internautas.
Se me podrá decir con mucha razón que a través de Twitter se entera uno de muchas cosas. Por supuesto, y a través del email también comparto muchos enlaces con mi círculo más íntimo, de igual manera que en los blogs no sólo me informo sino que también converso, o en cualquier charla con los amigos o en el trabajo me entero de cómo anda el mundo (a veces hasta lo arreglamos con unas cervezas).
Existe pues una zona de intersección en todos los usos de herramientas de comunicación e información, lo que podríamos llamar zonas de infocomunicación.
Una información hiperlocal infocomunicada
Cuándo nos planteamos hacer la Red Somos, desde el principio tuvimos claro que íbamos a hacer una serie de medios de comunicación, ocupando un terreno yermo informativamente para dar contexto al barrio.
Pero además del contexto queríamos pertenecer a su mismo tejido, queríamos ser comunicación, y abrimos Las Plazas, redes sociales tipo Facebook para los vecinos. Y fracasamos, en Las Plazas nunca se escuchó más que el eco de algún que otro soliloquio.
Y sin embargo alrededor de los periódicos hay mucha comunicación, la hay en los comentarios pero no sólo, en los blogs que se han creado bajo su paraguas también, pero la hay sobre todo en la calle. En un proyecto de estas características con el tiempo se hace carne la mixtura de los dos planos: los del mundo físico y los del mundo red. Poco a poco dejamos de ser meros altavoces del contexto del barrio y vamos formando parte de dicho contexto. Realmente Somos Barrio y ahí se produce la comunicación, hemos encontrado la vía.
¿Puede crecer más esa zona de infocomunicación de los medios hiperlocales?
Dando por hecho que los periódicos pueden penetrar aún mucho más en el tejido de los barrios, me planteo a veces la manera de tender puentes entre información y comunicación. Hace ya bastantes meses hicimos un ensayo con códigos QR, puertas a la agenda de ocio del barrio pegadas en las farolas. Estad atentos a vuestras pantallas porque en lo sucesivo vamos a insistir en estas y otras iniciativas más prosaicas y menos originales para seguir siendo más y más contexto.
¿alguien dijo fiesta? pssssss