Buscando un modelo de Periodismo Participativo
El otro día David nos regaló uno de esos largos posts meditados y llenos de conceptos que acostumbra sobre Periodismo participativo al socaire de Ecoperiódico, la última aventura de La Biblioteca de las Indias Electrónicas. El hecho de que David utilice la expresión Periodismo Participativo en lugar del más habitual Periodismo ciudadano (54.600 entradas en Google por 842.000) ya nos coloca en la pista de su conceptualización del mismo como veremos. Más allá de posibles disquisiciones sobre la diferencias entre los términos y sus límites geogáficos (el blog y el medio colaborativo) a menudo se utilizan también para referirse a las mismas realidades.
Tal como yo lo he entendido la gente de Las Indias concibe el Periodismo participativo como un método dentro de la estrategia ciberactivista. Ha de existir una red previa, un grupo de personas relacionadas por un polo de interés común (por ejemplo los temas medioambientales), y el medio ciudadano debe servir para dotar al grupo de “materiales para el debate”. Esto (el debate, la conversación) se producirá posteriormente sobre esos temas que se han puesto sobre la mesa entre todos, y se producirá de manera distribuida. En los blogs y como construcción de una identidad a través del diálogo.
Creo que más que una definición es una propuesta, una manera de entender el fenómeno que tendrá sin duda otras formas también en la medida que otros grupos lo entiendan de otras formas. Una estrategia. A mi me parece una visión muy acertada de hacia donde debe encaminarse el Periodismo Participativo, pero esto lo dejo para la última parte del post. Vamos antes con alguna reflexión que me ha venido a la cabeza.
¿Forman los sitios de promoción de noticias parte del Periodismo Participativo?
En los sitios que siguen el modelo Digg/Meneame encontramos rasgos que podrían desde luego, según que definición del fenómeno adoptemos, llevarnos a la conclusión de que estos sitios participan del concepto. En Meneame (que es el ejemplo que más conozco) existe un grupo de personas que podría identificarse como “una comunidad” en tanto que son nicks recurrentes, algunos de los cuales actuan como líderes (más bien popes), y luego una gran masa informe que se dedica a remover la actualidad informativa, básicamente la de los mass media. De hecho la originalidad de la información se penaliza con votos negativos como el “autobombo”. Aunque pudiera parecer contradictorio con su naturaleza de aspiración “ultrademocrática” Meneame ha adoptado con el tiempo una línea editorial, que coincide bastante con la de los medios de comunicación privados que tienen como ideario la socialdemocracia más superficial.
Tienen pues línea editorial (como los medios de toda la vida), las noticias son aportadas por los usuario y hay algo que podría identificarse como una comunidad ¿Es entonces Meneame Periodismo Participativo? No desde luego siguiendo el modelo indiano, puesto que no es más que un gran centrifugador de noticias que no promueve ninguna reflexión posterior. A lo sumo retroalimentará a blogs solipsistas que lejos de entrar en debate con otros o crear identidades de red serán pequeños altavoces del discurso oficial.
Adoptando el modelo indiano
Como ya has leído un poco más arriba el modelo de Periodismo Participativo descrito por David me satisface, trataré ahora de explicar por que, pero primiero necesito poner brevemente la cuestión en antecedentes.
Es un hecho sin discusión que la extensión de las tecnologías de la información en las últimas décadas ha proporcionado en Occidente posibilidades sin parangón para difundir los mensajes. Sin embargo esto ha sucedido en un momento histórico en el que, sobre todo en Europa y el resto del Primer Mundo, existen ya una serie de mensajes interiorizados casi de una manera teocrática que articulan nuestra forma de vida ¿el resultado? El efecto multiplicador opera en la red asentando ese “Pensamiento Único”.
La información está en manos de empresas privadas de comunicación (en realidad empresas que son mucho más que eso). Estas empresas curiosamente se encuentran cómodas en el actual marco de Estados nación pese al transnacionalismo imperante en el ámbito económico. Ellos siguen siendo sus policías y defendiendo sus intereses de clase, de manera que estas empresas de comunicación siguen contribuyendo a la reproducción de los esquemas mentales dominantes.
Estoy seguro de que quedan formas de vida fuera del pensamiento único, especialmente fuera de la vieja y apoltronada Europa. A este respecto supongo que no es casualidad que dos de los ejemplos más importantes de Periodismo participativo, Atina y Oh My News hayan surgido fronteras afuera.
Por estas razones tienen sentido los límites que la gente de Las Indias se han impuesto a su práctica del Periodismo Participativo. Las noticias son una representación aproximada de la realidad (”lo que pasa”), una representación que no tiene porque coincidir con la realidad que pasa cada día por las pantallas de nuestras televisiones, de las de nuestros ordenadores o de las del metro (mis vecinos de Madrid entenderán bien esto último).
En una Europa donde no cabe ningún planteamiento de democracia fuera del Estado nación (ni del actual modelo representativo), que no concibe la existencia de más violencia que la representada por un demonio que nos amenaza desde fuera de nuestro campo de fuerza de seguridad, donde en definitiva, sólo existe una verdad repetida y “meneada”, es necesario un esfuerzo para reordenar lo que sabemos del acontecer de los días. De esta manera, pudiendo empezar el debate desde otras representaciones del paisaje nos será más fácil llegar a conclusiones menos guiadas.