De que Google chupa más del usuario y de su tendencia al voto
A riesgo de convertir esto en un fan blog (nada más lejos de nuestra intención) vamos a dedicar dos posts seguidos a la gran corporación que muchos confunden con el propio internet. Sí, esa. Si el anterior artículo hablaba de la vuelta a los orígenes como buscador de Google hoy tengo que referirme a un paso más de su conocido Plan para dominar el mundo.
Leo en Dirson que Google Maps permite a partir de ahora la opción de incluir críticas a los negocios listados en los mapas por parte de los usuarios. ¡Nos quieren hacer la competencia a La Cuchara! ¿Nos quieren hacer la competencia a La Cuchara? No, definitivamente creo que no. Hace mucho tiempo que existen sitios para que los usuarios valoren productos, antes de los tiempos 2.0. Nuestros posts, como los de muchos otros blogs tienen el valor de la conexión entre afinidades y la credibilidad de la referencia fija (Los cuchareros estaremos siempre ahí para recibir los palos de los parroquianos descontentos).
Podríamos pensar que a quienes les hacen la competencia de manera más directas es a servicios del tipo 11870…pero no del todo. Sin duda se llevará parte de su clientela potencial pero lo interesante de este tipo de servicios es que cada usuario creado por estas novedosas páginas amarillas tiene vida propia, recoge en parte el espíritu del blog (aunque creo que este sigue siendo necesario en aras del placer de explayarse).
Por último, y volviendo al principio de la entrada, una pregunta ¿Puede sacarse alguna tendencia común de estos pasos aparentemente contradictorios del camino del gigante? Yo creo que si hay un punto en común, bien sea en la vuelta a la búsqueda en el caso de Google Vídeo, bien sea en la extensión de la búsqueda a la comunidad en los mapas: en ambos casos (y en general en todos sus servicios), Google incluye el “voto”, la ponderación directa del usuario ¿estamos ante una vía humana para el algoritmo de búsqueda de Google?
Con el vídeo Google vuelve a sus orígenes
Por fin Google se deja de fabricar todo tipo de marcianadas y regresa a aquello que se supone que hace bien: ser un buscador. Al pobre de Google Vídeo no sabían donde meterle después de haber adquirido la joya de la corona. Poco a poco fue convirtiéndose en un buscador de vídeos para los fondos de YouTube y los propios, lo cual en si mismo no tenía mucho sentido y ahora han dado por fin el paso para dotarlo de utilidad y busca vídeos en toda la red. Me ha gustado la opción que tiene de definir la duración de los vídeos que se buscan (desconozco si ya existía antes), también se pueden valorar y colocar en función de la valoración popular (algo similar a lo que hace el buscador Kratia).
Sólo espero que Google Vídeo como repositorio no acabe por desaparecer, o al menos si lo hace que YouTube pueda albergar las películas o documentales de larga duración que actualmente se encuentran allí ¡Hay auténticas joyas!
Buscando un modelo de Periodismo Participativo
El otro día David nos regaló uno de esos largos posts meditados y llenos de conceptos que acostumbra sobre Periodismo participativo al socaire de Ecoperiódico, la última aventura de La Biblioteca de las Indias Electrónicas. El hecho de que David utilice la expresión Periodismo Participativo en lugar del más habitual Periodismo ciudadano (54.600 entradas en Google por 842.000) ya nos coloca en la pista de su conceptualización del mismo como veremos. Más allá de posibles disquisiciones sobre la diferencias entre los términos y sus límites geogáficos (el blog y el medio colaborativo) a menudo se utilizan también para referirse a las mismas realidades.
Tal como yo lo he entendido la gente de Las Indias concibe el Periodismo participativo como un método dentro de la estrategia ciberactivista. Ha de existir una red previa, un grupo de personas relacionadas por un polo de interés común (por ejemplo los temas medioambientales), y el medio ciudadano debe servir para dotar al grupo de “materiales para el debate”. Esto (el debate, la conversación) se producirá posteriormente sobre esos temas que se han puesto sobre la mesa entre todos, y se producirá de manera distribuida. En los blogs y como construcción de una identidad a través del diálogo.
Creo que más que una definición es una propuesta, una manera de entender el fenómeno que tendrá sin duda otras formas también en la medida que otros grupos lo entiendan de otras formas. Una estrategia. A mi me parece una visión muy acertada de hacia donde debe encaminarse el Periodismo Participativo, pero esto lo dejo para la última parte del post. Vamos antes con alguna reflexión que me ha venido a la cabeza.
¿Forman los sitios de promoción de noticias parte del Periodismo Participativo?
En los sitios que siguen el modelo Digg/Meneame encontramos rasgos que podrían desde luego, según que definición del fenómeno adoptemos, llevarnos a la conclusión de que estos sitios participan del concepto. En Meneame (que es el ejemplo que más conozco) existe un grupo de personas que podría identificarse como “una comunidad” en tanto que son nicks recurrentes, algunos de los cuales actuan como líderes (más bien popes), y luego una gran masa informe que se dedica a remover la actualidad informativa, básicamente la de los mass media. De hecho la originalidad de la información se penaliza con votos negativos como el “autobombo”. Aunque pudiera parecer contradictorio con su naturaleza de aspiración “ultrademocrática” Meneame ha adoptado con el tiempo una línea editorial, que coincide bastante con la de los medios de comunicación privados que tienen como ideario la socialdemocracia más superficial.
Tienen pues línea editorial (como los medios de toda la vida), las noticias son aportadas por los usuario y hay algo que podría identificarse como una comunidad ¿Es entonces Meneame Periodismo Participativo? No desde luego siguiendo el modelo indiano, puesto que no es más que un gran centrifugador de noticias que no promueve ninguna reflexión posterior. A lo sumo retroalimentará a blogs solipsistas que lejos de entrar en debate con otros o crear identidades de red serán pequeños altavoces del discurso oficial.
Adoptando el modelo indiano
Como ya has leído un poco más arriba el modelo de Periodismo Participativo descrito por David me satisface, trataré ahora de explicar por que, pero primiero necesito poner brevemente la cuestión en antecedentes.
Es un hecho sin discusión que la extensión de las tecnologías de la información en las últimas décadas ha proporcionado en Occidente posibilidades sin parangón para difundir los mensajes. Sin embargo esto ha sucedido en un momento histórico en el que, sobre todo en Europa y el resto del Primer Mundo, existen ya una serie de mensajes interiorizados casi de una manera teocrática que articulan nuestra forma de vida ¿el resultado? El efecto multiplicador opera en la red asentando ese “Pensamiento Único”.
La información está en manos de empresas privadas de comunicación (en realidad empresas que son mucho más que eso). Estas empresas curiosamente se encuentran cómodas en el actual marco de Estados nación pese al transnacionalismo imperante en el ámbito económico. Ellos siguen siendo sus policías y defendiendo sus intereses de clase, de manera que estas empresas de comunicación siguen contribuyendo a la reproducción de los esquemas mentales dominantes.
Estoy seguro de que quedan formas de vida fuera del pensamiento único, especialmente fuera de la vieja y apoltronada Europa. A este respecto supongo que no es casualidad que dos de los ejemplos más importantes de Periodismo participativo, Atina y Oh My News hayan surgido fronteras afuera.
Por estas razones tienen sentido los límites que la gente de Las Indias se han impuesto a su práctica del Periodismo Participativo. Las noticias son una representación aproximada de la realidad (”lo que pasa”), una representación que no tiene porque coincidir con la realidad que pasa cada día por las pantallas de nuestras televisiones, de las de nuestros ordenadores o de las del metro (mis vecinos de Madrid entenderán bien esto último).
En una Europa donde no cabe ningún planteamiento de democracia fuera del Estado nación (ni del actual modelo representativo), que no concibe la existencia de más violencia que la representada por un demonio que nos amenaza desde fuera de nuestro campo de fuerza de seguridad, donde en definitiva, sólo existe una verdad repetida y “meneada”, es necesario un esfuerzo para reordenar lo que sabemos del acontecer de los días. De esta manera, pudiendo empezar el debate desde otras representaciones del paisaje nos será más fácil llegar a conclusiones menos guiadas.
Pisando mapas. Algunas incertidumbres respecto del interfaz
Estamos en estos tiempos de web 2.0 (veremos lo que nos depara la 2.x) pisando mapas. Cada poco tiempo nos llega una nueva remesa de Mashups sobre Google Maps y esto me llevaba el otro día a reflexionar sobre el concepto de “presencia” en internet. Se supone que la red por su propia naturaleza es una destructora de las barreras geográficas, un entorno en el que gentes con afinidades identitarias comunes pueden encontrarse importando muy poco o nada su ubicación física en el planeta Tierra, y sin embargo es en este momento cuando está surgiendo un mayor interés por la geolocalización.
Frecuentemente vemos como nuestros contactos en la red de twitter nos informan de que “estoy cogiendo un tren para Bilbao“; o nos transustanciamos en la omnipresente banderita roja de Google Maps para indicar en Tagzania que pedazo de tierra pisamos (recientemente también a través de twitter por cierto)
¿Estamos ante una paradoja o ante una integración más natural de la red en nuestras vidas? ¿Se trata de la reticencia a deshundir nuestras raices de la madre tierra o de la aceptación de las redes telemáticas como un ámbito de relación social más? Yo no lo sé, este post va de preguntas, no de respuestas.
El fenómeno de la geolocalización no ha hecho más que empezar me temo, y tecnologías como RFID nos ponen en la pista de un mundo en el que podremos tener más control sobre las cosas…y en el que podremos escapar más dificilmente al control.
Pero es que la cosa va un poco más allá, y si la cartografía es el interfaz estrella de la web 2.0 otros interfazes más ligados si cabe al “mundo físico” se abren camino en la internet que se vislumbra. Hablamos de metaversos como Second Life, que suponen una vuelta a la corporeidad y a las tres dimensiones en la navegación.
Como os decía más arriba esto trataba de ser un post para ordenar mis ideas, un fragmento más descriptivo que analítico que surge de la perplejidad de ver como un medio que ha roto las barreras geográficas inicia un camino de creación de geografías “tradicionales”.